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Internet se nos vino encima

Miércoles 5 de mayo de 2010, por Germán Bustos

En enero de 1997 yo andaba ya haciendo reflexiones sobre el impacto que iba a tener la Internet sobre la vida cotidiana y la capacidad de acción social y política de los ciudadanos, el sitio de Funredes publicó esta reflexión en su web hace muchos años, he decidido poner una copia exacta de lo expresado allí, sin hacer ninguna revisión porque supongo que a estas alturas cambiaría algunas de las afirmaciones hechas allí. Sin embargo creo que es una forma muy intersante de inaugurar el nuevo blog de Atarraya.

La sociedad de la información: ¿Está cambiando la forma de relacionarnos?

Hace dos años en Colombia, sólo unos pocos "gomosos" de la computación habían oído hablar de la Internet, hoy los medios la ofrecen a diario como uno de los últimos productos de indispensables para estar comunicados, para estar inn o tal vez para estar incomunicados.

A pesar del apabullador ingreso de más de una veintena de empresas proveedoras de servicios de Internet en el mercado nacional, muchos colombianos y colombianas ignoran aun que la Internet no es una empresa en sí, no tiene propietarios, ni centros... es, hasta ahora, es más exitoso experimento de organización sin gobierno -¿anarquía?- que haya realizado la humanidad.

Internet es esencialmente un conjunto de protocolos que permiten que las máquinas que manejan información (computadores de cualquier tipo) se interconecten entre sí, sin importar el tipo de computador o el método de conexión que se utilice. Así por ejemplo pueden entrar "en línea" ultramodernos computadores con conexiones satelitales con antiguas máquinas conectadas por radio. Pero la maravilla tecnológica tiene implicaciones en la sociedad: un médico que atiende en un pequeño hospital de áfrica puede ahora comunicarse en horas o minutos con colegas suyos en Estados Unidos, un profesor de filosofía latinoamericano puede participar en un debate sobre la posmodernidad con sus colegas franceses y de otros países y una pequeña cooperativa de artesanos del sureste asíatico podría estar negociando directamente con sus potenciales compradores en Europa. Todo esto con unos costos inferiores a lo que nunca se habían imaginado.

En los últimos años se ha desarrollado todo un discurso sobre el advenimiento de la sociedad de la información, las especulaciones por un futuro mediado por los computadores colman millones de páginas de libros y revistas de todo el mundo, así como varios terabytes de información en montones de "servidores" de la Internet. Se espera que la posibilidad de mejores, más eficientes y más rápidas comunicaciones puedan llegar a mejorar la calidad de vida de las sociedades modernas. Mayor democracia, facilidades para la participación social, mecanismos claros y baratos de acceso a la información pública son algunos de los sueños de los promotores de la era de la información.

¿Y qué eso de la Internet?

Aunque parezca imposible, este engendro que ayuda a la democracia y consolida la horizontalidad es una creación de los militares. Durante la década de los 60’s, bajo las tensiones de la guerra fría, el Pentágono estaba muy preocupado por la posibilidad de que sus tropas quedaran acéfalas durante un ataque nuclear, para enfrentar esta eventualidad diseñaron un sistema de computadoras interconectadas de tal manera que si una de ellas desapareciera, el sistema buscará un camino alternativo de manera que siempre se mantuviera siempre el intercambio de información.

Con lo que no contaban los militares era con que una vez desarrollada la infrasestructura básica de la red, iban a ser en las universidades donde la tecnología se iba a desarrollar con mayor vigor y se iba a poner al servicio de otras causas. Desde el punto de vista tecnológico, el impulso que las comunidades académicas le dieron al desarrollo de las redes de computadores se ha reflejado en tres campos: nuevas y mejores herramientas para el intercambio de información, mayor volumen de información en la red y mejor calidad de la información. En los aspectos sociales, a través de las universidades miles de actores sociales aprendieron a usar la red con propósitos a veces muy diferentes a su inicial propuestas militarista.

A comienzos de la década de los noventas se logró en Suiza, que la información disponible en la red pudiera ser consultada en un formato amable para el usuario final, se podía por fin usar dispositivos como el ratón (mouse) para dar instrucciones a servidores remotos y por primera vez al información de la red podía ser presentada diagramada con gráficos y fotografías. Surgieron verdaderas publicaciones en línea, lo que ahora llamamos el world wide web, que podía traducirse como la telaraña mundial.

Hasta este momento la red era usada principalmente para la transmisión de información educativa, académica, de investigación y montones de basura, incluyendo una buena dosis de pornografía. Para entonces, los activistas sociales y políticos, en especial los marginados de los grandes espacios de poder, ya habían cogido una gran ventaja sobre los militares en su habilidad para usar los recursos de la red. Los intentos de actividad comercial eran controlados a través de drásticos mecanismos de control social, como el de llenar el casillero de correo de quien lo intentara de mensajes indeseados.

Una parte del éxito de organizaciones como Greenpeace o Amnistía Internacional se debe a haber logrado usar adecuadamente las ventajas de una comunicación efectiva y barata a través de redes de computadores. Gracias a la infraestructura telemática se puede lograr que actores sociales marginales y aislados puedan tener eco en la comunidad internacional. La red sirve de caja de resonancia a las propuestas excluidas al permitir que grupos relativamente pequeños y aislados geográficamente puedan tener presencia internacional y capacidad de hacer públicas sus posturas ante diversas coyunturas de una manera efectiva y rápida.

El punto máximo de este fenómeno de uso de las redes, por propuestas "alternativas" se presento a comienzos del 94 cuando el EZLN utilizó los recursos de Internet para informar al mundo de sus acciones en Chiapas. Pero no solo los ambientalistas, los defensores de los derechos humanos y los neo-guerrilleros están en línea, igualmente se puede encontrar en línea información sobre los grupos neonazis -incluyendo fórmulas para preparar bombas como la que pusieron en Oklahoma- y existe un importante crecimiento de la red en los países donde predomina el Islam integrista.

Dentro de los activistas progresistas en la red, cabe destacar el trabajo desarrollado por la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones APC, formada en 1989 por siete miembros y que durante estos años ha logrado llevar comunicaciones a organizaciones sociales que trabajan en temas como derechos humanos, medio ambiente, mujeres y género, paz y cuestiones del desarrollo en general. Es importante anotar que APC no solo usa conectividad a través de Internet sino que combina una serie de estándares tecnológicos de manera tal que se puede ofrecer acceso en regiones donde no existe conectividad con la Internet.

Durante los últimos años los gobiernos -en especial el gringo- han estado muy preocupados por definir mejores mecanismos de control sobre esta forma de comunicación. La Ley de Decencia de los Estados Unidos es la muestra más importante de esta tendencia. Con la disculpa de controlar la pornografía y proteger a los niños de la pedofilia (se han presentado casos esporádicos), el gobierno pretende generar mecanismos que regulen -léase restringan- el acceso a la información. A esta posición han reaccionado muchos grupos de defensores de las libertades civiles no sólo en ese país sino en casi todo el mundo. El día que el congreso yankee aprobó la ley, miles de páginas de muchos servidores fueron reemplazadas por pantallas en negro como señal de protesta. Los mecanismos de censura incluyen la posibilidad del cierre de servidores y un estricto control a los mecanismos de cifrado o encriptación de mensajes de correo, que le permitiría a las agencias gubernamentales abrir mensajes "sospechosos".

Otros gobiernos han sido aun más drásticos en la creación de mecanismos de censura, el de China controla severamente los proveedores comerciales de Internet y restringe el acceso a ciertas zonas de la red que contienen información considerada como penetración cultural, "cuando uno abre la ventana para que entre aire fresco, también se meten las moscas" comentó un funcionario chino. El gobierno austríaco, buscando compensar la mala fama que le dio el pasado nazi de Kurt Wahlheim, ha restringido el acceso a servidores de la red en Estados Unidos conocidos por tener información de la extrema derecha.

Muchos activistas sociales creen que -como paso con la prensa escrita en otros tiempos- va a ser el mercado el mecanismo de control y exclusión de propuestas diferentes a la ideología dominante. El paulatino aumento en los costos directos e indirectos (en especial por la necesidad de aumento en las especificaciones tecnológicas) del acceso a la información van haciendo la red cada vez más lejana para muchas organizaciones la posibilidad de publicar su información a través de medios electrónicos. Sin embargo, la posibilidad de acceso a la red como servicio de consumo es cada día más barata y accesible. Es decir la comercialización de Internet tiende a convertir la red en algo similar a la televisión donde son muchos los que pueden consumir pero pocos los que pueden producir.

Uno de cada quinientos humanos Internet está lejos de ser la panacea para los problemas de comunicación entre la gente. A pesar de su desbordado crecimiento -el tamaño de la red se duplica cada 10 meses aproximadamente- la Internet puede estar llegando a unos cien millones de personas, lo que quiere decir (en los cálculos más optimistas) que apenas una de cada quinientas personas que están en el mundo tiene acceso a la red.

Pero los problemas no terminan ahí. Los países del hemisferio norte, especialmente Estados Unidos, concentran la mayor cantidad de usuarios de la red y de la información disponible en ella; existen también barreras técnicas, económicas y culturales para el desarrollo de sistemas democráticos de información.

Muchas de las barreras tecnológicas están relacionadas con la posición geográfica. Por ejemplo, la conexión de toda Colombia a la columna vertebral de la Internet en Estados Unidos tiene la mitad de la capacidad de transmisión de información (o ancho de banda) del que dispone una sola universidad mediana en ese país. Lo que es peor las conexiones entre diferentes proveedores de servicios de Internet en Colombia pasan por Estados Unidos. Y todas las conexiones entre los países latinoamericanos van hasta la columna vertebral de la red allá. Como consecuencia en la Internet un servidor en el estado de Washington, Estados Unidos, está más cerca que uno en Venezuela. Los costos de los máquinas y accesorios cada vez más potentes y de servicios conexos -por ejemplo el uso de servicio telefónico en transmisión de datos- con el uso de la red son también una barrera creciente para el uso de los servicios de la red.

La red surgió de un contexto cultural específico y es reflejo de esa misma estructura cultural. Predomina la información y el debate escrito, la información en inglés y las temáticas de interés global. Las sociedades latinoamericanos de tradición cultural oral, lengua española e interés en temas regionales solo representan una pequeña fracción -aunque creciente- de la información disponible en la red. Otras culturas que no usan en su escritura caracteres latinos o no tienen cercanía a las metrópolis coloniales apenas son mencionadas como tema de investigación.

El temor al uso de la tecnología es otra importante barrera, incluso usuarios que no tienen barreras económicas, tecnológicas o lingüísticas para el acceso a Internet suelen tener temor de "dañar algo dentro del computador" o no poder controlar qué es lo que pasa durante la conexión a la red. Este tipo de temores suelen ser enfrentados con capacitación en las destrezas de manejo del computador y de la red, que no siempre logran superar los obstáculos culturales.

Una vez vencidos este tipo de problemas se enfrentan otro tipo de problemas: cuando se logra entrar por primera vez al WWW por ejemplo se tiene la sensación de estar ante un mar de información y si no se tiene un referente de búsqueda se puede pasar mucho tiempo sin encontrar información muy útil. Pero cuando se intenta ubicar una información específica se suelen tener problemas en acceder a ella. En parte esto se puede justificar por el hecho de que la Internet se vende sobre el mito de tener "toda la información aquí, ya" y uno no se acostumbra pensar el tiempo que le hubiera tomado buscar esa misma información por otros medios. En el otro extremo esta la tendencia a la saturación de información, fenómeno en el cual Internet es sólo un elemento más junto a todos los medios de comunicación.

Un fenómeno creciente entre lo usuarios de la red es sentir que el mundo esta -virtualmente- al alcance de sus manos y que si no es a través de estos medios no pueden comunicarse con la gente, para muchos resulta más fácil ser fulano@servidor.dom que ser Fulano de Tal, una persona normal.

¿Un futuro de miedo o de esperanza?

Muchos ambientalistas de todo el mundo han plateado la necesidad de una tercera revolución en la historia de la humanidad, la revolución ambiental. Ellos y ellas hablan de la gran transformación que sufrió este planeta en la primera gran revolución, la neolítica hace ya 10.000 años, cuando los seres humanos aprendimos a domesticar plantas y animales modificando las reglas del funcionamiento ecosistémico y concentrando la energía de muchas cadenas tróficas para el aprovechamiento de las poblaciones humanas.

Hace apenas 200 años se empezaron a usar grandes cantidades de energía, sobrantes de procesos bíoticos acumuladas durante millones de años. La energía fósil ha dado a ciertos grupos humanos un poder de transformación del entorno natural inimaginable antes. Pero los efectos de la revolución industrial han sido devastadores para la vida del planeta: la atmósfera presenta síntomas preocupasteis, el clima cambia, la diversidad de la vida mengua, el desierto avanza, la vida cotidiana se intoxica...

Por eso se urge por una nueva transformación revolucionaria, un salto cualitativo en la forma en que las culturas se relacionan con sus entornos ecosistémicos. ¿Cómo debe ser esa cultura? no hay consenso sobre ese tema. Los ambientalistas creen que es necesario transformar la totalidad de la estructura cultural en la que vivimos para buscar unos nuevos equilibrios, transformar la tecnología con base en fuentes renovables de energía y formas de producción basadas en la diversidad de la vida, transformar la organización de la sociedad: economías que reconozcan la interacción con el resto de la naturaleza, que busquen la equidad en el acceso los recursos naturales y sean justas en la repartición del poder de transformarlos entre los diferentes grupos humanos, ello implica nuevas formas de ver y hacer la política. Pero también implica una transformación de los elementos simbólicos de la cultura: una nueva educación, una nueva política, una nueva filosofía y seguramente una transformación en la religión.

Más allá de conceptos esquivos como el desarrollo sostenible, la esperanza de un mundo con aire fresco, agua clara, suelo fértil, diversidad de vida y pluralidad cultural con justicia social se mantiene en muchos ámbitos. Los desposeídos luchan por tener justicia social, acceso a los recursos naturales, garantías para su calidad de vida, derecho a participar. Las mujeres han hecho en el último siglo una gran revolución, que ha transformado la forma en que la cultura occidental había visto su rol de género; aunque aun queda mucho camino por recorrer, la mujer empieza a salir de la invisibilidad en la que la había puesto la historia, economía, la política y la vida cotidiana. Los pueblos subyugados y los grupos étnicos marginados en todo el mundo empiezan a pelearse su derecho a la identidad, a la tierra y a la cultura. ¿Estará en curso la gran transformación que construirá la felicidad mundial?

El mundo ya nos es tan grande, es apenas ese pequeño globo azul que tenemos en las manos, para cuidarlo, para administrarlo, así lo han comprendido los grandes centros del poder mundial. El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y las grandes compañías transnacionales han visto que es necesario no solo elevar las exigencias ambientales para garantizar a largo plazo la rentabilidad del capital, sino que hay que homogenizar los patrones de consumo y reorganizar la división internacional del trabajo.

Mientras las economías de los países del norte se empiezan a centrar en los sectores terciario y cuaternario de la economía -es decir en la era de la información-, se espera que otros países asuman las labores industriales, en especial aquellas que implican grandes impactos ambientales y sociales. El sureste asiático y Latinoamérica parecen estar destinados a cumplir este nuevo rol de países de "clase media". Para garantizar ese futuro se imponen en los países planes de ajuste estructural, que incluyen liberalización de la economía, construcción de infraestructura (incluyendo infraestructura para telecomunicaciones), apertura de los mercados.....

El papel de los estados nacionales se desdibuja, las compañías transnacionales se convierten en actores sociales de primer orden en el escenario global, consolidan espacios geográficos acordes con la dimensión de su ambición: toda Europa, toda Norteamérica, todo el Pacífico. El desarrollo necesita una red de comunicaciones acorde al tamaño de esas expectativas de crecimiento, Teledesic, el grandioso sistema de "Internet en el cielo" formado por 840 satélites imaginado por Bill Gates y Craig McCaw, dos de los tipos más ricos del mundo es uno de las posibilidades para ese crecimiento. ¿Es el futuro, la lucha de las pequeñas comunidades locales por no ser absorbidas o arrasadas por las grandes compañías transnacionales?

¿Es la Internet, al fin de cuentas, sólo una táctica más del gran capital para la homogeneización y la opresión de los menos poderosos? El crecimiento de la red se da gracias a las expectativas de la modernización de los países, los estados y el sector privado hacen grandes inversiones en tecnología e infraestructura de telecomunicaciones pensando principalmente en adaptar los países "atrasados" a las condiciones del mercado global. Las grandes transnacionales productoras de computadoras, programas, tecnología y servicios de telecomunicaciones son las más beneficiadas con el desarrollo de la red.

En Colombia la transnacional Impsat logra grandes ganancias gracias al desarrollo de la Internet, no solo por su propio servicio de conexión comercial a la red, sino por las altas tarifas que cobra para servicios no comerciales de conectividad como la red de Ciencia, Educación y Tecnología de Colombia CETCOL.

Sin embargo, la red sigue siendo instrumento de la expresión de los que no tienen acceso a grandes medios de comunicación, a través de Colnodo, un servidor de Internet sin ánimo de lucro orientado a brindar información especializada en los temas claves del desarrollo, muchas organizaciones de la sociedad civil colombiana han podido poner en el concierto internacional información sobre los problemas, las necesidades, las expectativas y los sueños de una sociedad que sigue cultivando la esperanza en un mundo mejor. Millares de organizaciones civiles de todo el mundo, están usando los servicios de APC, para comunicarse, interactuar, intercambiar información y lograr apoyo internacional.

El concepto de red trasciende la forma de conectar las máquinas y da un modelo de organización de los movimientos sociales diferente, las pequeñas procesos y luchas locales encuentran solidaridades en otros procesos sociales y sin descuidar su trabajo en lo cotidiano ni plegarse aun programa general preestablecido por centros de poder. Así se pueden establecer relaciones solidarias que articulan los procesos micro de las comunidades locales con las luchas macro que se dan a escala global sin desestimar el valor de las últimas ni hacer sentir impotentes a los actores locales de participar en ellas. ¿Serán las organizaciones colombianas capaces de trascender la lógica del partido, organización vertical con una dirigencia alejada de las mayorías y con decisiones tomadas desde el centro?

La red como propuesta de organización social requiere de la infraestructura tecnológica de las redes de telecomunicaciones para poder funcionar acorde a sus mecanismos. Una de las críticas más comunes a las organizaciones centralizadas (partidos, movimientos sociales sindicatos y muchas otras expresiones sociales) ha sido que la dirigencia en el centro -generalmente en Bogotá- es quien toma las posiciones y afronta las coyunturas, porque -explican en el centro- es muy difícil estar preguntándole a las mayorías, dispersas por todo el país, lo que piensan sobre cada tema. Con una infraestructura de redes funcionando adecuadamente es posible hacer consultas nacionales -inclusive internacionales- en cuestión de horas. Igualmente la coordinación de actividades no requiere delegaciones e intermediarios en la medida en que las nuevas tecnologías de computación y telecomunicaciones se ponen al servicio de las organizaciones sociales.

El reto que tiene por delante nuestra generación es asumir el manejo de estas opciones de enlace en el trabajo, para fortalecer propuestas de transformación de la sociedad. Tiene muchos riesgos, uno de ellos que las máquinas y las empresas que las fabrican quienes determines los patrones de comunicación que debemos usar, que puede ser conjurado por un mayor conocimiento de las opciones tecnológicas disponibles para trabajar en red, más allá del "descreste" del mercado. Más difícil de manejar es la costumbre de algunos diferentes sociales de acaparar información valiosa y no permitir la participación, estas mañas no se contrarrestan únicamente con tecnología. Estamos viviendo una transformación en las relaciones comunicativas de la sociedad y la cultura.

Nuestro futuro no es sencillo -nunca lo ha sido- nos exige trascender el simplismo de decir que Internet es buena porque facilita la participación social o mala porque es parte de la estrategia de expansión del capital en el nuevo orden mundial. El advenimiento de la era de la información nos exige ser muy imaginativos para potenciar las ventajas de Internet como catalizador de procesos democráticos, evitando al tiempo que se convierta en un bien de consumo más que sólo sirve para empacarnos la información que alguien más produce. Eso implica para todos y todas conocer la tecnología y aprender a dominarla, pero también entrar en reflexiones sociales, económicas y políticas que permitan vislumbrar caminos de crecimiento de la esperanza por un mundo mejor.

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